Clínica de Reumatología y Peritaje Médico en Córdoba

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Dr. Manuel Romero Jurado

Dr. Manuel Romero Jurado

30 septiembre 2026

Artritis: reconocer los primeros síntomas a tiempo puede cambiar la evolución de la enfermedad

La artritis no es una única enfermedad ni afecta solo a personas mayores. La inflamación articular, la rigidez matutina o los episodios repetidos de hinchazón pueden ser señales de una enfermedad inflamatoria. Reconocer estos síntomas y consultar a tiempo puede cambiar de forma importante la evolución y el pronóstico.

Dolor, inflamación, rigidez, cansancio… Bajo la palabra artritis se agrupan enfermedades muy diferentes que pueden aparecer prácticamente a cualquier edad.

Los avances en el diagnóstico y en el tratamiento han cambiado de forma radical el pronóstico de muchas de estas enfermedades. Sin embargo, hay algo que sigue siendo fundamental: reconocer los primeros síntomas y llegar pronto al diagnóstico.

Durante el mes de octubre, y especialmente con motivo del Día Mundial de la Artritis, que se celebra el 12 de octubre, las enfermedades inflamatorias articulares adquieren una mayor visibilidad. Es una buena oportunidad para desmontar algunos mitos y recordar que hablar de artritis no significa hablar de una sola enfermedad ni de un problema exclusivo de las personas mayores.

¿Qué es realmente una artritis?

La palabra artritis significa, de forma sencilla, que existe inflamación de una articulación.

A partir de ahí comienza el verdadero trabajo diagnóstico: averiguar qué está provocando esa inflamación.

Existen numerosos tipos de artritis y sus causas pueden ser muy diferentes.

La artritis reumatoide es una enfermedad inflamatoria autoinmune. La artritis psoriásica se relaciona con la psoriasis. Las espondiloartritis pueden afectar a la columna vertebral, a las articulaciones y a las zonas donde los tendones y ligamentos se insertan en el hueso. La gota aparece como consecuencia del depósito de cristales de urato dentro de las articulaciones.

También existen artritis que aparecen después de determinadas infecciones, otras relacionadas con enfermedades inflamatorias intestinales y formas que pueden comenzar durante la infancia o la adolescencia.

Por eso hay un primer mensaje importante:

No existe “la artritis” como una única enfermedad y no todas las artritis se tratan de la misma manera.

La artritis es mucho más frecuente de lo que pensamos

Las enfermedades inflamatorias articulares no son enfermedades excepcionales.

Los datos del estudio EPISER de la Sociedad Española de Reumatología estimaron una prevalencia aproximada en España del 0,82 % para la artritis reumatoide, del 0,58 % para la artritis psoriásica y cercana al 2,4 % para la gota.

Estas cifras nos permiten comprender la verdadera dimensión del problema.

Pero su importancia no puede medirse únicamente por el número de personas afectadas.

Una artritis que no está bien controlada puede dificultar actividades tan sencillas como abrir una botella, abrocharse una camisa, escribir, coger a un niño en brazos, conducir, caminar, subir escaleras o desempeñar un trabajo.

Por eso, cuando hablamos de artritis, no hablamos únicamente de dolor.

Hablamos también de autonomía, capacidad laboral, sueño, actividad física, relaciones personales y calidad de vida.

Artritis y artrosis: no son lo mismo

Esta es probablemente una de las dudas que más escuchamos en consulta.

La artritis y la artrosis pueden producir dolor, pero son procesos diferentes.

La artrosis es una enfermedad que afecta al conjunto de la articulación, incluyendo el cartílago, el hueso y las estructuras que la rodean.

En las artritis inflamatorias, por el contrario, existe un proceso inflamatorio que, en muchas de ellas, está relacionado con una alteración del funcionamiento del sistema inmunitario.

Una misma persona puede incluso tener artrosis y artritis simultáneamente.

Distinguir ambas situaciones es fundamental porque el tratamiento, la evolución y el pronóstico son distintos.

¿Cómo empieza una artritis?

No todo dolor articular significa que exista artritis.

Muchas personas consultan porque les duelen las manos y temen padecer una enfermedad inflamatoria cuando en realidad presentan artrosis, una tendinitis o un problema mecánico.

Pero también ocurre lo contrario: pacientes que llevan meses pensando que sus molestias son simplemente “cosas de la edad” cuando existe una verdadera artritis que debería haberse estudiado antes.

Hay determinados síntomas que deben llamarnos especialmente la atención.

Una articulación que se hincha sin haber sufrido un golpe

Cuando una articulación aumenta de tamaño, se inflama o se vuelve dolorosa sin que haya existido un traumatismo que lo explique, conviene investigar la causa.

Una articulación persistentemente inflamada no debería permanecer durante meses sin estudiar.

Rigidez importante al levantarse por la mañana

Uno de los síntomas característicos de muchas artritis inflamatorias es la rigidez matutina prolongada.

El paciente se despierta y nota las manos agarrotadas, le cuesta cerrar los puños o necesita moverse durante un tiempo hasta recuperar una movilidad normal.

Algunas personas explican que los anillos dejan de entrarles por la mañana debido a la inflamación de los dedos.

Inflamación repetida de una rodilla, un tobillo, una muñeca o las manos

Cuando una articulación se inflama de forma recurrente y no existe una causa traumática clara, es importante intentar averiguar qué está ocurriendo.

Un dedo completo hinchado

En algunas enfermedades, especialmente en la artritis psoriásica y otras espondiloartritis, puede aparecer la inflamación de un dedo completo.

Este hallazgo se conoce como dactilitis.

Dolor persistente en los talones

Algunas enfermedades inflamatorias producen dolor en las zonas donde los tendones y ligamentos se unen al hueso.

Es lo que denominamos entesitis.

El talón, por ejemplo, puede ser una localización característica.

Dolor lumbar que mejora al moverse

No todos los dolores de espalda son iguales.

En determinadas espondiloartritis puede aparecer un dolor lumbar que empeora durante el reposo, produce rigidez y mejora de forma llamativa al comenzar a moverse.

Este comportamiento debe diferenciarse del dolor lumbar puramente mecánico.

Cansancio intenso

La artritis inflamatoria no siempre se limita a las articulaciones.

El cansancio o la fatiga intensa pueden formar parte de estas enfermedades y tener una repercusión muy importante en la vida cotidiana.

Una articulación inflamada con fiebre requiere atención rápida

Existe una situación que merece una valoración médica urgente.

Si una articulación se inflama de manera brusca, aparece un dolor muy intenso y además existe fiebre o deterioro del estado general, es necesario descartar, entre otras posibilidades, una infección articular.

La artritis séptica constituye una urgencia médica.

El tiempo importa: la ventana de oportunidad terapéutica

En Reumatología existe un concepto especialmente importante: la ventana de oportunidad terapéutica.

Significa que, en las primeras fases de algunas artritis inflamatorias, existe un periodo en el que diagnosticar correctamente la enfermedad e iniciar el tratamiento adecuado puede modificar su evolución posterior.

Por eso no debemos normalizar una articulación persistentemente inflamada pensando simplemente que “ya se pasará”.

Hace varias décadas era frecuente ver pacientes con artritis reumatoide que desarrollaban deformidades importantes en las manos y los pies, pérdida de movilidad y discapacidad.

Actualmente el objetivo es completamente diferente.

No nos conformamos con que el paciente tenga menos dolor.

Buscamos:

  • controlar la inflamación;
  • evitar el daño articular;
  • conservar la movilidad;
  • prevenir la discapacidad;
  • y alcanzar la remisión de la enfermedad siempre que sea posible.

Y cuanto antes se inicia una estrategia adecuada, mayores pueden ser las posibilidades de conseguir estos objetivos.

¿Quién es el especialista de la artritis?

El especialista médico encargado del diagnóstico y tratamiento de las enfermedades inflamatorias de las articulaciones es el reumatólogo.

La consulta comienza por algo tan sencillo y al mismo tiempo tan importante como escuchar al paciente y explorar sus articulaciones.

Después, dependiendo de cada caso, puede ser necesario realizar:

  • análisis de sangre;
  • radiografías;
  • ecografía musculoesquelética;
  • resonancia magnética;
  • estudio del líquido articular;
  • u otras pruebas específicas.

No todos los pacientes necesitan las mismas pruebas.

La clave está en seleccionar aquellas que realmente puedan aportar información.

La ecografía musculoesquelética: mirar directamente la articulación

La ecografía musculoesquelética se ha convertido en una herramienta de enorme utilidad dentro de la Reumatología.

Nos permite observar directamente diferentes estructuras articulares y detectar, entre otros hallazgos:

  • inflamación de la membrana sinovial;
  • líquido dentro de la articulación;
  • inflamación de tendones;
  • entesitis;
  • tenosinovitis;
  • algunos depósitos de cristales;
  • y otros signos relacionados con actividad inflamatoria.

Es especialmente útil cuando existen dudas en la exploración o cuando necesitamos conocer con mayor precisión qué estructura está originando los síntomas.

Sin embargo, ninguna prueba sustituye una buena historia clínica y una exploración adecuada.

La ecografía complementa el diagnóstico, no lo reemplaza.

¿Puedo tener artritis aunque los análisis sean normales?

Sí.

Y este es uno de los mensajes que más conviene conocer.

Una analítica normal no descarta por sí sola una artritis inflamatoria.

Hay pacientes con artritis reumatoide que tienen negativos tanto el factor reumatoide como los anticuerpos anti-CCP.

También pueden encontrarse reactantes inflamatorios normales en determinados momentos de la enfermedad.

Por tanto, no debemos reducir el diagnóstico a una cifra concreta de un análisis.

El diagnóstico se construye integrando:

  • los síntomas;
  • su evolución;
  • la exploración física;
  • la distribución de las articulaciones afectadas;
  • y las pruebas complementarias cuando sean necesarias.

En Reumatología tratamos al paciente, no simplemente un resultado analítico.

¿Por qué aparece una artritis?

No existe una única respuesta.

En muchas artritis interviene una combinación de predisposición genética, alteraciones del sistema inmunitario y factores ambientales.

En la artritis reumatoide, por ejemplo, el tabaco constituye uno de los factores de riesgo modificables mejor conocidos.

En la artritis psoriásica intervienen factores genéticos, inmunológicos y ambientales, y la obesidad también puede desempeñar un papel importante.

En la gota, el mecanismo es diferente.

Cuando existen niveles elevados de ácido úrico durante suficiente tiempo pueden formarse cristales de urato que se depositan dentro y alrededor de las articulaciones, provocando una reacción inflamatoria muy intensa.

Otras artritis pueden aparecer después de infecciones o asociarse con psoriasis, enfermedades inflamatorias intestinales u otras patologías inmunomediadas.

Por eso es tan importante ponerle nombre y apellido a cada artritis antes de decidir cómo tratarla.

El tratamiento de la artritis ha cambiado radicalmente

Probablemente uno de los mensajes más importantes para cualquier persona que recibe un diagnóstico de artritis inflamatoria es que su pronóstico ha cambiado enormemente durante las últimas décadas.

Seguimos utilizando fármacos clásicos extraordinariamente útiles, como el metotrexato, pero además contamos actualmente con tratamientos biológicos y terapias dirigidas capaces de actuar sobre moléculas o vías concretas del sistema inmunitario implicadas en la inflamación.

Disponemos de diferentes mecanismos de acción y de distintas alternativas terapéuticas.

Esto permite cambiar de estrategia cuando un tratamiento:

  • no controla suficientemente la enfermedad;
  • pierde eficacia;
  • produce efectos adversos;
  • o no resulta adecuado para las características concretas del paciente.

Este avance ha cambiado profundamente la historia natural de muchas artritis inflamatorias.

Una enfermedad que antiguamente podía conducir a deformidad y discapacidad importante puede hoy permanecer durante años con una actividad mínima o incluso en remisión.

Eso no significa que estas enfermedades hayan dejado de ser importantes.

Siguen siendo patologías crónicas que necesitan seguimiento, controles, prevención de complicaciones y una elección individualizada del tratamiento.

Pero el horizonte del paciente actual es muy diferente al de hace unas décadas.

El objetivo es recuperar la vida, no solamente bajar la inflamación

Una de las grandes transformaciones de la Reumatología moderna ha sido nuestra forma de entender el éxito del tratamiento.

Un análisis perfecto no es suficiente si la persona continúa sin poder trabajar, dormir o realizar sus actividades habituales.

Nuestro objetivo debe ser que pueda:

  • levantarse por la mañana;
  • utilizar sus manos;
  • caminar;
  • practicar ejercicio;
  • trabajar;
  • cuidar de su familia;
  • mantener sus relaciones;
  • y continuar desarrollando sus proyectos personales.

En definitiva:

tratamos la inflamación para proteger la vida que existe alrededor de esa articulación.

El ejercicio también forma parte del tratamiento

Los medicamentos constituyen solamente una parte del manejo de estas enfermedades.

El ejercicio adaptado, mantener una musculatura adecuada, controlar el peso, abandonar el tabaco y cuidar el riesgo cardiovascular también son aspectos fundamentales.

Durante mucho tiempo existió la creencia de que una persona con artritis debía guardar reposo.

Hoy sabemos que, salvo situaciones concretas o periodos de inflamación intensa, mantenerse activo forma parte del tratamiento.

El tipo de ejercicio deberá adaptarse a cada persona, a su enfermedad, a su edad y a su capacidad funcional, pero la inactividad prolongada suele favorecer la pérdida de fuerza, movilidad y autonomía.

¿Cuándo debería consultar una persona?

No es necesario alarmarse ante cualquier dolor articular ocasional.

Sin embargo, sí merece valoración médica una serie de situaciones.

Consulte si presenta:

  • una articulación que permanece hinchada;
  • rigidez matutina importante y repetida;
  • varios episodios de inflamación sin una causa clara;
  • síntomas articulares que persisten durante semanas;
  • psoriasis acompañada de dolor o inflamación articular;
  • inflamación ocular junto con molestias articulares o lumbares;
  • determinados síntomas intestinales asociados a dolor articular;
  • o antecedentes familiares de enfermedades inflamatorias reumáticas.

La consulta precoz no significa que necesariamente vaya a diagnosticarse una enfermedad crónica.

Significa simplemente que, si existe, tendremos la oportunidad de detectarla cuanto antes.

Preguntas frecuentes sobre la artritis

¿La artritis solo aparece en personas mayores?

No.

Existen artritis que aparecen en adultos jóvenes e incluso durante la infancia y la adolescencia.

¿Una artritis siempre termina deformando las articulaciones?

No.

Las deformidades que antiguamente eran frecuentes son hoy mucho menos habituales cuando existe un diagnóstico precoz y un buen control de la enfermedad.

¿Una analítica normal descarta una artritis?

No.

Puede existir una artritis inflamatoria con factor reumatoide, anticuerpos anti-CCP o reactantes inflamatorios normales.

¿Artritis y artrosis son lo mismo?

No.

Son enfermedades diferentes, aunque pueden coexistir en una misma persona.

¿La artritis se cura?

Depende del tipo de artritis.

Algunas formas pueden ser transitorias. Otras enfermedades inflamatorias son crónicas, pero actualmente es posible mantenerlas bien controladas y, en determinados pacientes, alcanzar periodos prolongados de remisión.

¿Puedo hacer ejercicio si tengo artritis?

En la mayoría de los casos, sí.

La actividad física adaptada forma parte del tratamiento, aunque debe individualizarse cuando existe inflamación intensa o determinadas lesiones articulares.

¿La artritis es hereditaria?

En algunas enfermedades existe una predisposición genética, pero generalmente no existe una herencia directa y simple.

Tener un familiar con artritis no significa necesariamente que vayamos a desarrollar la misma enfermedad.

Octubre: una oportunidad para hablar de artritis

Octubre constituye una buena ocasión para cambiar algunas ideas que todavía persisten.

La artritis no es una sola enfermedad.

No afecta únicamente a personas mayores.

No siempre aparece reflejada en una analítica.

Y, sobre todo, tener artritis hoy no significa inevitablemente acabar desarrollando deformidades o discapacidad.

Disponemos de mejores técnicas diagnósticas, conocemos mucho mejor los mecanismos implicados en estas enfermedades y contamos con tratamientos que han cambiado profundamente su pronóstico.

Pero hay algo que ninguna innovación tecnológica puede sustituir:

reconocer los primeros síntomas y llegar al diagnóstico a tiempo.

Porque muchas veces, en Reumatología, llegar pronto puede cambiar la historia futura de la enfermedad.


Dr. Manuel Romero Jurado
Doctor en Medicina y Cirugía
Especialista en Reumatología
Jefe del Servicio de Reumatología del Hospital Quirónsalud Córdoba
Máster en Medicina Evaluadora y Peritaje Médico
Experto Universitario en Trastornos Afectivos. Neurobiología, Diagnóstico y Tratamiento

Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye una valoración médica individualizada.

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