Clínica de Reumatología y Peritaje Médico en Córdoba
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Síndrome de fatiga crónica: mayor prevalencia en minorías sexuales
Un estudio reciente realizado en Estados Unidos demuestra que las personas pertenecientes a minorías sexuales presentan una mayor prevalencia de síndrome de fatiga crónica que la población heterosexual. Incluso tras ajustar por depresión, nivel socioeconómico y otras enfermedades reumatológicas, el riesgo sigue siendo significativamente superior. Estos datos refuerzan la idea de que el síndrome de fatiga crónica es una enfermedad compleja, influida por factores biológicos, emocionales y sociales, y subrayan la necesidad de un enfoque médico integral, empático y basado en la evidencia científica.
El síndrome de fatiga crónica (encefalomielitis miálgica) es una enfermedad compleja y debilitante, caracterizada por fatiga persistente, dolor generalizado y sueño no reparador. En los últimos años, la investigación ha demostrado que este trastorno está estrechamente relacionado con la sensibilización central, el estrés crónico y los determinantes sociales de la salud. Un estudio reciente realizado en Estados Unidos aporta nueva evidencia sobre su mayor prevalencia en determinados grupos de población.
Un estudio reciente realizado en Estados Unidos y publicado en Journal of Psychiatric Research ha puesto de manifiesto un dato clínicamente relevante: las personas pertenecientes a minorías sexuales (lesbianas, gays, bisexuales y otras orientaciones no heterosexuales) presentan una mayor prevalencia de síndrome de fatiga crónica (SFC) en comparación con la población heterosexual.
El trabajo analiza datos de más de 86.000 adultos estadounidenses recogidos entre 2021 y 2023 mediante la National Health Interview Survey, una de las encuestas de salud más amplias y representativas del país.

Principales hallazgos del estudio
- El 1,7 % de la población general presentaba síndrome de fatiga crónica.
- En personas LGB+, la prevalencia aumentaba hasta el 2,4 %.
- Tras ajustar por edad, sexo, nivel socioeconómico, educación, empleo, depresión y enfermedades reumatológicas (artritis reumatoide, lupus, fibromialgia), las minorías sexuales mantenían un 47 % más de probabilidad de padecer síndrome de fatiga crónica.
Estos resultados indican que la diferencia no se explica únicamente por factores sociales o por la presencia de depresión, sino que persiste incluso tras tenerlos en cuenta.
¿Por qué puede ocurrir esto?
La investigación sugiere una combinación de factores:
- Estrés crónico y estrés de minoría, derivado de discriminación, estigmatización o presión social mantenida.
- Mayor prevalencia de trastornos afectivos, especialmente depresión y ansiedad.
- Influencia de los determinantes sociales de la salud, como acceso al sistema sanitario, estabilidad laboral o nivel socioeconómico.
- Mecanismos de sensibilización central, alteraciones neuroinmunes y disfunción del eje estrés–cortisol, cada vez mejor descritos en el síndrome de fatiga crónica.
Todo ello encaja con el concepto actual del SFC como una enfermedad compleja, multifactorial y neurobiológica, y no como un trastorno meramente psicológico.
Comentario clínico
Dr. Manuel Romero Jurado – Reumatólogo
“En la práctica clínica vemos con frecuencia pacientes con síndrome de fatiga crónica o cuadros de sensibilidad central que han pasado años sin un diagnóstico claro. Este estudio refuerza algo que observamos a diario: determinados grupos de población, sometidos a estrés mantenido y a mayor carga emocional, presentan una vulnerabilidad mayor a desarrollar fatiga crónica, dolor persistente y disfunción del sueño.
Como reumatólogo, considero fundamental entender el síndrome de fatiga crónica desde un enfoque integrador, que tenga en cuenta los factores biológicos, emocionales y sociales. No se trata de etiquetar, sino de escuchar, comprender y tratar de forma personalizada, evitando el infradiagnóstico y la banalización de los síntomas.
Este tipo de estudios nos recuerdan que la medicina debe ser científica, pero también profundamente humana.”
Implicaciones para pacientes y profesionales
- El síndrome de fatiga crónica no es una enfermedad imaginaria ni exclusivamente psicológica.
- Existen grupos con mayor riesgo, que requieren una evaluación clínica más cuidadosa.
- El abordaje debe ser multidisciplinar, combinando tratamiento médico, apoyo psicológico y medidas de autocuidado.
- Reconocer estas diferencias ayuda a mejorar el diagnóstico precoz y la calidad de vida de los pacientes.